Recién van 3
fechas de campeonato y Católica ya consiguió lo que la mayoría de los hinchas anhelaban:
sentirse identificados con el equipo y verse también con posibilidades de
conseguir el título de campeón.
El equipo de
Mario Salas marcha invicto y esta detención del campeonato nacional no cae
bien, ya que las ganas de ver jugar al equipo son difíciles de aguantar.
Después del partido con Cobreloa lo único que queríamos era que jugaran de
nuevo, ojalá al día siguiente.
Lo cierto es que
lo que ha mostrado el equipo da para ilusionarse y más si consideramos que
Roberto Gutiérrez está recién poniéndose a punto, que el nivel de Bottinelli
debería ir creciendo y, sobretodo, que el plante irá interiorizando cada vez
más la idea y el estilo de Mario Salas.
U. Católica ahora
está consiguiendo algo que es clave, no dar ventajas en el inicio del torneo, a
pesar de la falta de refuerzos y lo revolucionario del trabajo del nuevo DT que
podría haber necesitado de más tiempo de adatación.
No dar ventajas
en el inicio es clave, pues en un torneo corto, el título se pierde en las 5
primeras fechas.
El último
campeón, U. de Chile, ganó 4 partidos y empató 1 en los cinco primeros, idéntica
campaña inicial de Colo Colo cuando consiguió la corona. Por su parte, cuando O’Higgins
le arrebató el título a la UC, ganaron 3 encuentros y empataron 2.
La UC va en buen camino,
sabiendo además que Colo Colo y U. de Chile, equipos que debieran disputar el
título, comienzan el próximo mes su participación en Copa Libertadores y
ninguno de los dos tiene un plantel amplio para dar el 100% en ambas
competiciones.
No obstante, como
es un campeonato corto, cualquier cosa puede pasar, por lo mismo, como dice en
el enunciado: ‘el título se gana en las últimas 5 fechas’.
La ‘U’, cuando
fue campeón, ganó 4 y empató 1 de los últimos partidos, lo que le sirvió
justito para alcanzar el título. Colo Colo, 6 meses antes, acumuló 3 victoria,
1 empate y 1 derrota antes de consagrarse anticipadamente. O’Higgins, en aquel
doloroso semestre, completó 5 victorias consecutivas en la recta final, lo que
le permitió alcanzar a la UC, que aflojó cuando no debía hacerlo.
La tarea para
Católica ahora es clara, seguir adquiriendo personalidad y convicción dentro
del campo, acompañarlo de resultados y llegar lo más poderosa posible al
desenlace, donde no se puede fallar.
El título se
pierde en las 5 primeras fechas y nosotros ya estamos pasando esa etapa, aparecemos
en carrera, a menos que en las siguientes semanas haya sorpresas dolorosas.
En las últimas 5
jornadas se decidirá el campeón, y la UC, sólo por nombrar dos rivales,
recibirá a U. de Chile y visitará a Colo Colo; o sea, disfrutemos y admiremos
el presente, pero miremos de reojo ya el futuro, donde ojalá se vea a la mejor
Católica del semestre.
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