viernes, 20 de febrero de 2015

Los inmigrantes, el futuro de nuestro fútbol

A propósito de las desafortunadas palabras de Arrigo Sachi, quien señaló que “Italia está perdiendo identidad  al tener a tantos negros en sus selecciones menores”, decidí pasar al papel una visión que vengo elaborando ya hace tiempo.

Chile está viviendo un amplio y nuevo proceso de inmigración desde países vecinos,  donde estamos siendo tierra próspera (o no tanto) para colombianos y ecuatorianos, quienes ven en este país un lugar para mejorar el presente y también para proyectar un futuro esperanzador.

Ese futuro esperanzador también nos lo podrían dar ellos en el ámbito futbolístico.

Suiza, por ejemplo, en el periodo de guerras y disolución de la Gran Yugoslavia, recibió inmigrantes bosnios, croatas, macedonios, albaneses, quienes comenzaron a tener descendencia en su tierra de acogida a principios de los 90 y algunos de estos ahora representan gran parte de la selección suiza  en los torneos continentales y mundiales (Shakiri, Seferovic, Drmic, Dzemaili, por ejemplo).

Alemania, por su parte, recibió un fuerte arribo de trabajadores turcos  cuando en la época de posguerra comenzó el renacimiento industrial, y la mano de obra era escasa. Las autoridades abrieron la frontera para el ingreso de trabajadores desde Turquía, quienes comenzaron viviendo en malas condiciones, pero luego se fueron consolidando como parte de la población con derechos y deberes.

Hoy en día el seleccionado de fútbol alemán se nutre de sus inmigrantes para potenciar su plantel. Fue campeón de la última Copa del Mundo con un hijo de trabajador turco, Mesut Ozil, como figura, mientras que Gundogan (también de familia turca) se perdió el mundial. Se suman otros de ascendencia polaca, como Podolski o Klose, Sami Khedira de Túnez  y Boateng de Ghana.

En nuestro caso, se nos abre una favorable posibilidad si nos damos cuenta que tanto ecuatorianos como colombianos le pueden entregar al fútbol chileno un poderío físico que hoy es escaso por un tema genético (basta ver la importancia de Beausejour en su mejor momento).

Estamos, tal vez, en el comienzo del escenario que nos llevará por fin a dar ese salto de calidad que tanto necesita nuestro balompié para por fin ganar algo. Somos exquisitos en técnica y cada vez más apasionados y disciplinados con la táctica, pero nos falta el desequilibrio que nos entrega la potencia y la velocidad.

Esperemos que en 20 años más tengamos una mezcla perfecta entre clásicos jugadores chilenos, que destaquen en técnica y garra, con hijos de inmigrantes ecuatorianos y colombianos que le den a la selección nacional la fuerza y la velocidad que hoy sólo tienen en Sudamérica jugadores como Armero, Cuadrado, Bacca, en Colombia, o los dos Valencia en Ecuador.

En algún momento, y finalmente, podremos ser campeones del mundo. 

Luis Fabián Jopia
@JopiaGuerra

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