Vivo fútbol desde que tengo uso de razón, sin exagerar.
En mi familia también pasa lo mismo. Mi papá es hincha de la
U y anticolocolino como él solo, mi hermana igual es azul junto con un sobrino,
y mi hermano es evertoniano. Dos de mis sobrinos son cruzados, al igual que mi
primo y mi polola (aunque a veces la pierdo). Mi sobrina mayor es colocolina
igual que su papá, otro sobrino es cobreloíno.
Así que ya se darán cuenta que nunca podemos estar todos
contentos con los resultados futbolísticos.
Mi papá es especial, pues celebra con los triunfos cruzados
tal como si fueran propios sólo por verme feliz a mí. Yo no lo puedo sentir
igual. En el último título de la U le di la mano sin una honesta felicidad,
sólo para demostrarle mi amor.
Mi sueño es poder celebrar en mi casa de Huente un título,
todos unidos, juntos como si fuera lo más importante del mundo.
El 2013 nos juntamos todos en la casa para ver la última
fecha del campeonato nacional donde Católica y O’Higgins disputaban el título.
Tenía la esperanza de poder ser campeón y celebrar ahí en casa. Todos apoyaban
a Católica para verme feliz a mí.
Hasta ese momento mi mamá aún estaba con nosotros y hubiese
sido el recuerdo más hermoso poder gritar campeón junto a mis padres y la gente
que me ama, pero no fue así.
Ahora mi madrecita ya no está, la casa no es la misma, pero
tenemos que seguir adelante.
Sueño con poder viajar a mi pueblo la próxima semana para
reunirnos en familia y poder celebrar junto a mi padre un título que nos hará
igual de felices a. todos En verdad, lo que más quiero es poder celebrar junto
a mi padre, no sé si podré volver a tener oportunidad de hacerlo nuevamente.
Selección chilena, les pido por favor que ganen hoy a Perú.
Que nos dejemos de victorias morales, de hacer todo lo posible y que no nos
alcance. Hagan eso tan especial que hacen los campeones, corran más, estén
precisos, sin miedo y convirtiendo la
ansiedad en eficacia.
Quiero viajar el próximo viernes a mi pueblo y esperar con
ansias el partido más importante de muchas generaciones como hinchas de la
selección.
Con el sólo hecho de verme abrazado a mi padre y toda la
gente que amo gritando que fuimos campeones, hace que todos los sufrimientos
futbolísticos que he sufrido valgan la pena.
Esto no es lo más importante del mundo, si perdemos no
sufriré como sufrí en otra oportunidad y si ganamos nadie me devolverá lo que
más amaba, pero por favor selección chilena, cuando entren a jugar no pasen por
alto que en cada persona que los apoya hay historias y esperanzas que dependen
de lo que hagan en cancha.
No es su responsabilidad lidiar con esto, no tienen por qué
echarse más presión encima, pero véanle el lado positivo: pueden ser
inmortales. Si son campeones, nadie se olvidará nunca de esta alegría que nos
dieron.
¿Cómo se sentirá que Chile sea campeón? Me preguntaba desde
chico.
Ojalá que pueda sentirlo este sábado abrazado junto a mi
padre, y de esta forma ya me podré despedir tranquilo de una vida entregada a
soñar por Chile.
¿Me estaré poniendo viejo? No sé, pero a los 29 años quizás
ya es un buen momento para entregarle a otros la responsabilidad de hacerme
feliz, sólo se los pido ahora, por última vez.
Luis Fabián Jopia
Buena columna!
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