He sufrido una revelación (o disfrutado, cómose diga).
Chile sí puede
ganarle a Argentina, y lo que es mejor, lo puede hacer volviendo a realizar lo
que más sabe y lo que más nos gusta.
Los ‘albicelestes’
son superiores a Chile en dos cosas: el aprovechamiento de los espacios, donde
son letales, y el juego aéreo, con el que nos pueden anotar en cualquier
momento.
El equipo de
Martino busca predominar en un juego de posesión y posición, que es básicamente
tener el balón y tratar de acumular la mayor cantidad de jugadores en posiciones
ofensivas a través de una seguidilla de pases.
La diferencia la
sacan cuando Messi puede avanzar con balón dominado desde el pasillo interior
derecho o tiene facilidad para juntarse con Pastore saltando hacia el pasillo interior
izquierdo, desde donde pueden penetrar con Di María.
A partir de ahí nacen
las secuencias de pases más letales del fútbol argentino; no obstante, cuando
se ven apremiados con la posición y el rival los obliga a dar menos pases, son
capaces de encontrar espacios con facilidad, y es justo ahí donde se ve su
máximo potencial.
Es decir, Chile
debe evitar la posesión de los trasandinos y también no permitirle que ocupen
los espacios que ese afán puede dejar, y ¿cómo hacerlo? Recurriendo al
pressing, el arma más potente que ha mostrado Chile en los últimos 8 años.
Sampaoli y
nuestra selección deben volver a sus orígenes y apelar a lo que más fuertes los
ha hecho. Con un pressing que nazca de la convicción, de la fortaleza física
(donde somos superiores a los argentinos) y sin dejar de lado el apoyo de la
hinchada, que ayudará cuando las piernas, tal vez, puedan flaquear un poco.
Para ganar hay
que sacrificar, y en este caso creo que deberemos hacerlo con Arturo Vidal y
Jorge Valdivia: Vidal ocupándolo como central, donde lo hace bien, pero no le
gusta mucho y a Valdivia dejándolo ‘sólo’ como enganche en una zona donde
Biglia y Mascherano se mueven a sus anchas. El ‘mago’ quedaría en inferioridad,
pero permitiría que siempre haya un jugador libre en la zona donde los
argentinos son más fuertes.
¿Dónde puede
hacer daño Chile? En dos ámbitos:
Primero,
obligando a Argentina a jugar un partido que no le acomoda. Los de Martino están recién encontrando una
forma de jugar y se están convenciendo de aquello, pero no tienen fondo
futbolístico para hallar respuestas cuando sus caminos habituales se les
cierran.
Segundo, aprovechando
los espacios que dejará Argentina si se ve obligada a sumar más hombres en
ofensiva, cosa que ocurrirá pues es la única manera que tienen ellos de jugar.
La reconversión
de la ‘albiceleste’ es pésima, muy mala. Ganarle la espalda a Rojo o Zabaleta,
o hacerle el 2-1 es un camino muy accesible y que hay que aprovechar, sin duda.
Es, en rigor, el camino directo para herirlos en lo más profundo.
El sistema
táctico que debería emplear Sampaoli es el 1-4-2-1-3, que se puede transformar
en un 1-4-4-1-1 en defensa para impedir la progresión de Zabaleta por un lado,
y el tercer apoyo a Di María por izquierda.
Bravo; Isla,
Medel, Vidal, Mena; Díaz, Aránguiz; Valdivia; Sánchez, Vargas y Beausejour. Esa
es la oncena que nos daría el triunfo.
Todos nuestros
jugadores están capacitados para participar activamente en el pressing, los
externos pueden ganar las espaldas de los incautos Rojo y Zabaleta y
principalmente, el sistema de marcaje y el doble volante central: Díaz y
Aránguiz, acabarán con esa zona donde Messi y Pastore arman toda la embestida
argentina.
Don Sampa, le he
agarrado mucho cariño a usted y esta selección: hágame caso.
Luis Fabián Jopia
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