Cuando el Tatán,
mi primo hermano -hermano sobre todo- me dijo que iba a ser papá, yo quedé un
rato sin palabras, sin saber qué decir, pero a los minutos se me
dibujó una sonrisa en la cara: ¡Otro cruzado viene en camino!
Y luego cuando
me dijo que quería que yo fuera el padrino, de inmediato supe que tenía una
misión, así que hice lo que me hubiese gustado que hiciera mi padrino al momento
de mi nacimiento: ¡Lo convertí de inmediato en socio cruzado!
Nachito, tu padre
y yo elegimos desde antes que nacieras el equipo del que serías hincha.
No tienes
conciencia todavía, pero eres un cruzado, un cruzado de corazón. Por tus venas
corre la historia de nuestro equipo, llevas en tu sonrisa los momentos más
lindos que este club nos ha dado, y en algún lugar de tu corazón se está formando
esa energía que te permitirá, en algún instante, salir de los momentos más
tristes y dolorosos que como hincha de
este equipo te van a tocar vivir.
Sólo los verás
por videos, pero mientras tú eres un bebé, en el mundo hay un cruzado que nos
llena de orgullo: su nombre es Gary Medel. Tenemos además un equipo lleno de
formados en casa que representan el espíritu de lo que ha sido siempre
Católica, una juventud impetuosa, valórica (no religiosa, necesariamente) y
llena de deportividad.
Somos Católica.
Tú, tu padre y yo somos parte de la misma historia. De la misma que comenzó don
Sergio Livingstone, continuó don Tito Foullioux, se traspasó a Ignacio Prieto,
Mario Lepe y Raimundo Tupper, y que hoy llevan Toselli, Castillo, Magnasco,
Manzano, Jeisson y se seguirá perpetuando, porque somos gigantes, somos
infinitos.
Cuando seas
grande, estoy seguro, nos agradecerás por hacerte cruzado desde antes que
vieras el mundo por primera vez.
Nachito, hoy
estamos de cumpleaños. Católica hoy cumple oficialmente 80 años, pero como
descubrirás después, la historia es mucho más larga.
Cuando ya no
estemos, y tú seas el encargado de perpetuar el amor a Universidad Católica en
nuestra familia, sé que sabrás cumplir con tu deber.
De a poco
comienzas a descubrir Católica, ya reconoces la insignia y pronto ya gritarás
tu primer gol.
Te amo nachito,
eres un regalo que nos llegó sin esperarlo, y ojalá pronto, muy pronto, nos
estemos abrazando y te esté diciendo al oído: “¡somos campeones! Aún no tienes
ni tres años y ya eres campeón, ¡mira el futuro que nos espera!”.

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