jueves, 21 de abril de 2016

Carta a mi ahijado: Hincha cruzado desde el momento de nacer

Cuando el Tatán, mi primo hermano -hermano sobre todo- me dijo que iba a ser papá, yo quedé un rato sin palabras, sin saber qué decir, pero a los minutos se me dibujó una sonrisa en la cara: ¡Otro cruzado viene en camino!

Y luego cuando me dijo que quería que yo fuera el padrino, de inmediato supe que tenía una misión, así que hice lo que me hubiese gustado que hiciera mi padrino al momento de mi nacimiento: ¡Lo convertí de inmediato en socio cruzado!

Nachito, tu padre y yo elegimos desde antes que nacieras el equipo del que serías hincha.

No tienes conciencia todavía, pero eres un cruzado, un cruzado de corazón. Por tus venas corre la historia de nuestro equipo, llevas en tu sonrisa los momentos más lindos que este club nos ha dado, y en algún lugar de tu corazón se está formando esa energía que te permitirá, en algún instante, salir de los momentos más tristes  y dolorosos que como hincha de este equipo te van a tocar vivir.

Sólo los verás por videos, pero mientras tú eres un bebé, en el mundo hay un cruzado que nos llena de orgullo: su nombre es Gary Medel. Tenemos además un equipo lleno de formados en casa que representan el espíritu de lo que ha sido siempre Católica, una juventud impetuosa, valórica (no religiosa, necesariamente) y llena de deportividad.

Somos Católica. Tú, tu padre y yo somos parte de la misma historia. De la misma que comenzó don Sergio Livingstone, continuó don Tito Foullioux, se traspasó a Ignacio Prieto, Mario Lepe y Raimundo Tupper, y que hoy llevan Toselli, Castillo, Magnasco, Manzano, Jeisson y se seguirá perpetuando, porque somos gigantes, somos infinitos.

Cuando seas grande, estoy seguro, nos agradecerás por hacerte cruzado desde antes que vieras el mundo por primera vez.

Nachito, hoy estamos de cumpleaños. Católica hoy cumple oficialmente 80 años, pero como descubrirás después, la historia es mucho más larga.

Cuando ya no estemos, y tú seas el encargado de perpetuar el amor a Universidad Católica en nuestra familia, sé que sabrás cumplir con tu deber.

De a poco comienzas a descubrir Católica, ya reconoces la insignia y pronto ya gritarás tu primer gol.

Te amo nachito, eres un regalo que nos llegó sin esperarlo, y ojalá pronto, muy pronto, nos estemos abrazando y te esté diciendo al oído: “¡somos campeones! Aún no tienes ni tres años y ya eres campeón, ¡mira el futuro que nos espera!”.




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